EL CAMINO QUE LLEVA A BELÉN…
Escrito por RANDA HASFURA ANASTAS
“Y TU, BELÉN, NO ERES EN ABSOLUTO LA MAS PEQUEÑA ENTRE LOS PUEBLOS DE JUDA, PORQUE DE TI SALDRÁ UN GOBERNANTE QUE APACENTARÁ A MI PUEBLO”
Mateo 2,6
El carácter austero y sencillo de la Iglesia de la Natividad en Belén, uno de los sitios más importantes de la Cristiandad, contrasta con la exageración de las navidades actuales en occidente: grandes arreglos lumínicos, ornamentaciones especiales, gigantescos y cada vez más originales árboles de navidad y la decoración invernal de centros comerciales en una época dedicada al consumo. A diferencia de la celebración de Navidad que se tiene allá: entre júbilos, cánticos y campanas, nuestra preparación a través de regalos y decoraciones, conlleva a veces a tanta fastuosidad y lujo que contrasta con la sencillez y humildad que caracterizó el evento que se conmemora.
Iniciar pues, el recorrido de Jesús, implica tornar nuestra mirada hacia aquel pueblecito donde Él nació, donde desde hace muchos siglos sus habitantes, el pueblo palestino, lo celebran con tanto fervor que cada año se vuelve más esperada esta época, y es que: los banquetes que las familias palestinas preparan, las alegrías de los niños corriendo en la plaza central, el asombro de los peregrinos, las voces de los scouts cantando entre las angostas callejuelas de Belén y los postres típicos de la época hacen que Belén se convierta en uno de los lugares más hermosos e históricos sobre la faz de la Tierra.
En el paisaje: la ciudad se erige sobre varias colinas anchas y aplanadas, con escasa vegetación. Las casas más antiguas están hechas de roca amarillo- pálido y otras rojizas, incrustadas a lo largo de calles empinadas y angostas. En un estanquillo al aire libre, la carne de carnero gira en un asador, goteando grasa. Los hombres con sus turbantes sentados en sillas a la orilla de la calle, sorben el típico café árabe espeso. Enfrente de la Plaza, los niños palestinos así como los peregrinos pasan queriendo comprar un falafel, o un shawerma recién hecho. Hay un sin número de sensaciones tan hermosas que contrastan tan drásticamente con lo que uno puede apreciar al subir por la empinada pendiente; y es que, allí, allí se ve cómo se extiende la construcción del muro: una serpiente gris que estrecha metódicamente la ciudad.
La entrada que tuvieron María y José a Belén no es la misma que tiene un peregrino ahora, quien debe esperar junto al muro para poder entrar… esperar segundos, minutos u horas atrás de una impresionante muralla de concreto, de diez metros de altura, coronada por alambre de púas, por lo que también habría que actualizar aquel villancico de "El Camino que lleva a Belén".
A unos pocos kilómetros al este de Belén se encuentra una planicie fértil conocida como el Valle de los Pastores, en el que aún hoy en día se encuentran las cuevas que los pastores usaban para guardar su rebaño y es allí donde, una noche de invierno, se les apareció el coro celestial junto al Arcángel San Gabriel dándoles la Buena Nueva y cantando el himno de Gloria.
Ahora, encima de la gruta donde nació Jesús, se encuentra la Basílica de la Natividad, siendo la Iglesia más antigua del mundo y es por eso que parece más bien una fortaleza de piedra con paredes gruesas y hostiles y una fachada sin adornos. Ha sobrevivido 18 siglos y ha resistido diversas conquistas.
Literalmente cada metro cuadrado de la Iglesia de la Natividad lo comparten ortodoxos griegos, armenios, coptos y católicos romanos. Sin embargo, no importa su versión del cristianismo, siempre hay algo significativo en el interior de la iglesia cuando uno pasa por las columnas de mármol hechas desde hace más de 18 siglos...
Bajo el Altar, al final de una desgastada escalera de piedra caliza, hay una pequeña cueva con olor a incienso y a cera derretida. Aquí, en el blanco de este sagrado lugar, rodeada de asentamientos judíos y campos de refugiados, encerrada tras un muro, aprisionada bajo el piso de una iglesia antigua, en un espacio recubierto de mármol, se ubica una estrella de plata que lleva la inscripción Hic Virgine Maria Jesus Christus natus est.
Allí…allí nació Jesús